{"id":1087,"date":"2012-02-27T00:21:18","date_gmt":"2012-02-27T00:21:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/2012\/02\/27\/ventana-cultural-de-lanco-entierro-del-cacique-cathiji-en-panguipulli-1835\/"},"modified":"2018-02-26T12:59:47","modified_gmt":"2018-02-26T12:59:47","slug":"ventana-cultural-de-lanco-entierro-del-cacique-cathiji-en-panguipulli-1835","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/2012\/02\/27\/ventana-cultural-de-lanco-entierro-del-cacique-cathiji-en-panguipulli-1835\/","title":{"rendered":"Ventana Cultural de Lanco: Entierro del cacique Cathiji en Panguipulli &#8211; 1835"},"content":{"rendered":"<figure style=\"width: 723px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium\" src=\"https:\/\/farm5.staticflickr.com\/4677\/40495999471_ccd1f9cfaa_o.jpg\" width=\"723\" height=\"548\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Entierro del cacique Cathiji en Guanegue, mayo 1835 | Claudio Gay (1854)<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PRESENTACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto presentado a continuaci\u00f3n es una traducci\u00f3n libre del original en franc\u00e9s, publicado en el \u201cBulletin de la Soci\u00e9t\u00e9 de G\u00e9ographie\u201d, cuyo autor es la Soci\u00e9t\u00e9 de G\u00e9ographie (France), editado por Delagrave en el a\u00f1o 1844.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es muy probable que nos encontremos ante el primer registro escrito de las costumbres y ceremonial mortuorio mapunche-wijiche del Pikun Wiji Mapu: el norte de los territorios del sur. El\u00a0espacio geogr\u00e1fico del Pikun Wiji Mapu, actualmente se ha determinado que se extiende de norte a sur desde el r\u00edo Tolt\u00e9n (provincia de Caut\u00edn, Araucan\u00eda) hasta el r\u00edo Pilmaiquen (frontera sur Regi\u00f3n de Los R\u00edos) y, de este a oeste, de la Cordillera de los Andes a las orillas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. Otra versi\u00f3n extender\u00eda el l\u00edmite sur hasta el Seno de Reloncav\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El relato fue realizado en mayo de 1835 por el bot\u00e1nico y naturalista franc\u00e9s, Claudio Gay.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El territorio es Guanegue (lugar de hualles), un sector de Panguipulli, hoy perteneciente a la Regi\u00f3n de Los R\u00edos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pertinente advertir que Claudio Gay, prejuiciosamente, hace \u00e9nfasis en la ingesti\u00f3n de altas cantidades de alcohol por parte de los ind\u00edgenas asistentes al funeral. Sin embargo, parece no comprender que se encuentra ante el uso tradicional de bebidas fermentadas, en un contexto social y ceremonial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>REPRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se autoriza reproducci\u00f3n total o parcial s\u00f3lo para fines culturales o educativos que no signifiquen el uso lucrativo de este trabajo, siempre y cuando no se modifique el texto y se cite:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">CABEZAS\u00a0Garc\u00eda, Julio. Entierro del cacique Cathiji en Panguipulli &#8211; 1835 [en l\u00ednea].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducci\u00f3n libre al castellano. (Lanco-Regi\u00f3n de Los R\u00edos, Chile). Febrero 2011. Publicado en Ventana Cultural de Lanco, disponible en Web:\u00a0http:\/\/culturalanco.blogspot.com\/<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>SUCESOS EN EL ENTIERRO DEL CACIQUE CATHIJI EN LA ARAUCAN\u00cdA, POR CLAUDE GAY<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">Julio Cabezas G. Traducci\u00f3n libre al castellano<br \/>\n\u00a9 Todos los derechos reservados<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_4xQ3Vt6xdDs\/TVMvAt1wOMI\/AAAAAAAAF4E\/__WGN2pH1nc\/s400\/cathijii.jpg\" width=\"240\" height=\"188\" border=\"0\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\">Imagen: Ventana Cultural de Lanco<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las numerosas tribus ind\u00edgenas que la valent\u00eda espa\u00f1ola lleg\u00f3 a dominar o dispersar en la parte meridional del Nuevo Mundo, no ha dado prueba de audacia mayor que el valor de los orgullosos y valientes araucanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Relegados en el extremo meridional de Am\u00e9rica del Sur, adosados en la vertiente occidental de la alta cordillera, y acosados por las instituciones y las fortalezas de los chilenos, estos intr\u00e9pidos guerreros supieron hasta este d\u00eda, hacer respetar su libertad, defender sus fronteras y conservar una independencia que ni la ingeniosa t\u00e1ctica de Espa\u00f1a ni su pol\u00edtica de astucia y traici\u00f3n, jam\u00e1s pudieron penetrar. Muy similares a las sociedades que el apasionamiento religioso hizo estacionarias, el contacto de los europeos s\u00f3lo pudo actuar d\u00e9bilmente en el conjunto de sus costumbres, y la suave influencia de la civilizaci\u00f3n hasta hoy se mantuvo muda e inm\u00f3vil ante el prestigio del patriotismo y la fuerza de su voluntad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimulado por estas lejanas regiones para ejecutar all\u00ed trabajos cient\u00edficos, particularmente sostenido por la protecci\u00f3n generosa e iluminada del gobierno chileno, he podido visitar repetidas veces estos lugares hura\u00f1os, hasta internarme en las tribus m\u00e1s remotas, y estudiar hasta un cierto punto el car\u00e1cter f\u00edsico y moral de este pueblo de valientes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El entierro del cacique Cathiji (\u00bfCatrinir o Calfi\u00f1ir?), que ser\u00e1 el tema de esta lectura se efectu\u00f3 en abril de 1835 en las hermosas llanuras del Guanegue ([1]), tiempo que fue murmullo en toda la Araucan\u00eda de la pomposa ceremonia que se har\u00eda a este famoso difunto. Deb\u00eda, dec\u00edamos, dar una imagen bastante exacta de los no menos brillantes ceremoniales que se realizaban antes, cuando las disensiones dom\u00e9sticas provocadas por las guerras de la independencia chilena, todav\u00eda no hab\u00edan tra\u00eddo la desolaci\u00f3n y el hambre a esta hermosa comarca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tribu de Guanegue se encontraba en una posici\u00f3n bastante excepcional: ubicada a los pies de la gran Cordillera, rodeada de bosques impenetrables, y s\u00f3lo teniendo estrechas sendas para llegar, entrecortadas de barrancos y de una f\u00e1cil defensa. Los habitantes hab\u00edan podido sustraerse a las devastaciones de estas disensiones, y conservar casi intactas a estas numerosas manadas de ganado que casi hacen la \u00fanica riqueza del lugar, y tan necesarias en esta clase de circunstancias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Deseando asistir a esta curiosa reuni\u00f3n, me embarqu\u00e9 en el mes de abril sobre el gran r\u00edo de Valdivia, acompa\u00f1ado de tres criados, de algunos soldados y de un int\u00e9rprete inteligente que el intendente ([2]) hab\u00eda puesto a mi entera disposici\u00f3n. Remontamos el r\u00edo hasta Arique, y de all\u00ed nos encaminamos hacia un bosque extremadamente espeso, de un acceso dif\u00edcil y a menudo imposible. Una senda estrecha y sinuosa nos permiti\u00f3 cruzarlo, y nos condujo a los llanos de Guanegue, donde llegamos despu\u00e9s de un viaje bastante penoso de cinco d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera vivienda que visitamos fue la de Liguenpan ([3]), hermano del cacique difunto. Sentado delante de la puerta y al lado de sus hijos y sus mujeres, ocupadas en hilar y tejer mantas, este digno anciano nos recibi\u00f3 con esa mirada severa que revelaba la altivez y el eterno menosprecio que ten\u00eda por los blancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayudado por el brazo de una muchacha, se levant\u00f3, y, muy encorvado, vino a nuestro encuentro, hasta una distancia establecida por la fuerza de la costumbre. Dio a cada uno de nosotros un saludo individual ([4]) y entreg\u00e1ndose a esta inspiraci\u00f3n de elocuencia que les da tanto prestigio y es uno de los mayores m\u00e9ritos de estos ind\u00edgenas, \u00e9l areng\u00f3 durante m\u00e1s de media hora sobre nuestra buena llegada, sobre nuestra salud, la de nuestros padres y amigos. Despu\u00e9s de haber entrado en detalles m\u00e1s o menos ociosos, pas\u00f3 la palabra a mi int\u00e9rprete, cuyo discurso, siempre en un tono acompasado, no fue ni menos poco importante ni menos aburrido. Cumplido este deber, nos dirigimos donde el hijo del difunto, el famoso Puelpan ([5]).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi primera idea fue informar a mi int\u00e9rprete que tomar\u00e1 suficientes precauciones para guardar, en la medida de lo posible, el recuerdo del triste suceso que justificaba nuestra visita. Pero en este pa\u00eds de costumbres simples y naturales, la muerte no es m\u00e1s que el paso de una vida de miseria a una vida de felicidad, por eso que ning\u00fan rastro de dolor vino perturbar nuestra compasiva y agradable recepci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puelpan, como el cacique principal de la tribu, naturalmente nos ten\u00eda que dar hospitalidad. Nos hizo preparar una peque\u00f1a choza, que, sin embargo r\u00fastica que era, para nosotros era muy agradable, ya que deb\u00eda ponernos a cubierto del roc\u00edo y la lluvia. Pero antes de despedirse, nos hizo sentar en un largo banco, colocado delante de la puerta, y pronto se sirvi\u00f3 a cada uno de nosotros un gran plato de carne que se acababa de preparar a su manera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras com\u00edamos, j\u00f3venes llenas de malicia y vivacidad se paseaban delante de nosotros con un c\u00e1ntaro en la mano, apresur\u00e1ndose en llenar nuestros vasos tan pronto como los vaci\u00e1bamos. La bebida que nos serv\u00edan era el Pulco ([6]), especie de bebida fermentada hecha con frutas del pa\u00eds, a veces a partir del ma\u00edz del cual los ind\u00edgenas hacen gran uso. Puelpan se present\u00f3 de vez en cuando a tomar parte en esta modesta y salvaje comida. Su car\u00e1cter flexible y jovial, hab\u00eda impreso en la reuni\u00f3n una alegr\u00eda que contrastaba singularmente con el aire serio y sorprendido de algunos ind\u00edgenas que, con esp\u00edritu de curiosidad se sintieron atra\u00eddos por esta ubicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos quedamos una parte de la tarde con nuestro generoso anfitri\u00f3n, despu\u00e9s, nos fuimos a instalar en la choza que se nos acababa de preparar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos d\u00edas m\u00e1s tarde, Puelpan me hizo informar que ir\u00eda a la casa de su padre para empezar esta piadosa y tumultuosa ceremonia. Mont\u00e9 inmediatamente a caballo con las personas que me acompa\u00f1aban, y a toda prisa nos fuimos donde el cacique, ya rodeado por un buen n\u00famero de nobles gulmenes ([7]) que iban a formar su cortejo. Su traje era tan singular como curioso: reposaba con los pies descalzos, dos mantas con colores variados y brillantes cubr\u00edan la parte superior e inferior del cuerpo; su rostro, horriblemente pintado y enmarcado por un pelo duro y grueso, fue coronado por un largo sombrero adornado de plumas, flores y otros objetos muy extra\u00f1amente trabajados. En los albores de la civilizaci\u00f3n, todo se amplifica, todo se exagera. Los gustos, en raz\u00f3n de que son simples y poco variados, toman en ciertos momentos un grado de extensi\u00f3n extraordinaria: nos llevan a ofender singularmente los l\u00edmites de nuestra raz\u00f3n y nuestras costumbres. Este deseo caprichoso que se se\u00f1alaba, m\u00e1s concretamente en la elecci\u00f3n y el n\u00famero de los ornamentos, necesariamente tuvo que ejercer en esta circunstancia una gran influencia sobre el esp\u00edritu de estos ind\u00edgenas, y hab\u00eda ganado igualmente el de sus mujeres y de sus hijos, personas cuya edad parece alejarlos de cualquier idea reflexiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el momento en que concertamos ir, se present\u00f3 otro grupo de Gulmenes, c\u00faspides orgullosas de esta tranquila y laboriosa tribu. Hab\u00edan llevado a\u00fan m\u00e1s lejos la pasi\u00f3n por el lujo, puesto que ten\u00edan pintados en diferentes colores a sus briosos caballos, y los ten\u00edan adornados con una infinidad de flores, y un collar de grandes cascabeles, lo que daba a la cabalgata un car\u00e1cter tan ruidoso como variado. En medio de estos ind\u00edgenas, as\u00ed vestidos y armados de sus largas lanzas, fui hasta el lugar de la ceremonia. El ata\u00fad colocado delante de la puerta era simple y r\u00fasticamente trabajado, consist\u00eda en dos canoas ([8]) colocadas una encima de la otra, con el fin de cerrarse, y conten\u00eda el cad\u00e1ver del infortunado Cathiji.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al llegar, todos juntos y a galope, hicimos tres grandes carreras alrededor de la tumba, y tres al otro lado avivando espantosos aullidos. Era una se\u00f1al de respeto para el difunto que repetimos dos veces por d\u00eda, llegando en la ma\u00f1ana y tarde en la noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n vinimos a situarnos alrededor del muerto para entonar \u201ccuyuntucuns\u201d ([9]), tipo de discursos acompasados que dos interlocutores se dirig\u00edan rec\u00edprocamente. Tienen por objeto hacer resaltar las hermosas cualidades de la persona que fue objeto. Esto, como se ve, era una verdadera oraci\u00f3n f\u00fanebre de Cathiji que todas las personas, divididas por peque\u00f1os grupos, se dirig\u00edan mutuamente, y que, a trav\u00e9s de una combinaci\u00f3n de acciones y de gestos, se volv\u00eda extremadamente animada y pintoresca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandes vasos de \u201cpulco\u201d que vert\u00edan las j\u00f3venes ind\u00edgenas, ven\u00edan de vez en cuando a interrumpir esta escena de dolor, y permit\u00edan a los protagonistas, rendir homenaje a alguna divinidad arrojando al suelo una peque\u00f1a parte de esta bebida antes de beber; \u00fanico indicio de demostraci\u00f3n religiosa que pude observar durante los doce d\u00edas que dur\u00f3 este entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras estos ind\u00edgenas desahogaban su dolor en la vivacidad de sus discursos, el cacique se acerc\u00f3 al ata\u00fad, teniendo a la mano una cuerda donde estaba atada una oveja negra. Declam\u00f3 casi media hora con toda la exaltaci\u00f3n de un hombre fuertemente agitado y despu\u00e9s, arrancando el coraz\u00f3n del animal, lo present\u00f3 palpitante sobre el cad\u00e1ver de su infortunado padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una compasiva inquietud se dejaba entrever en su rostro entristecido y empapado de algunas l\u00e1grimas, palabras entrecortadas sal\u00edan de su boca temblorosa, y nosotros, con el esp\u00edritu emocionado, tuvimos que responder a estos sentimientos de dolor con grandes brindis, que se suced\u00edan con una espantosa rapidez. A pesar de la aversi\u00f3n que sent\u00eda por la bebida del pa\u00eds, me tuve que violentar y aceptarla; ya que un rechazo habr\u00eda sido blasfemia para su dios, un desprecio para el difunto, y una falta de cortes\u00eda para la persona que me lo ofrec\u00eda, y que quiz\u00e1s nunca me lo hab\u00eda perdonado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, sin ofender a las conveniencias, yo s\u00f3lo pude probarlo, y despu\u00e9s lanzar respetuosamente el resto sobre la tumba de Cathiji, o bien pasarlo a algunos de mis criados que ten\u00eda cuidado de hacer colocar siempre detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Puelpan hab\u00eda terminado con su penoso y doloroso deber, seis gulmenes de sus m\u00e1s cercanos parientes, fueron a reemplazarlo, cada uno con una oveja negra, y armados con largas lanzas que plantaron en los extremos de las canoas. Pronto renovaron estas mismas escenas declamatorias que acababa de ejecutar el protagonista de la fiesta. Hablaban todos a la vez y a medida que expresaban su dolor, pod\u00eda ver sus rostros animarse, descomponerse, y tomar esa contracci\u00f3n muscular ocasionada por el primer efecto de la bebida. Uno de ellos, especialmente, el famoso Liguenpan, hac\u00eda fijarse en las ventajas que reun\u00eda para atraer e interesar a su numeroso auditorio. Dotado de un magn\u00edfico mantenimiento, aunque un poco encorvado con la edad, con un discurso f\u00e1cil y una grave elocuencia, bien acompasada y agradablemente sostenida por un verdadero talento m\u00edmico, hab\u00eda reanudado todas las pasiones de su juventud, y por sus discursos referentes y conmovedores hab\u00eda impreso a la concurrencia una inclinaci\u00f3n de tristeza y exaltaci\u00f3n claramente manifestado por numerosos aullidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue \u00e9l quien primero arranc\u00f3 el coraz\u00f3n de su animal, y, empujado por un exceso de celo, y quiz\u00e1s de piedad, lo elev\u00f3 a su boca, y asperj\u00f3 el aire y el cad\u00e1ver con la sangre a\u00fan caliente de su v\u00edctima inocente. Los gulmenes presentes ante la canoa, siguieron en todo punto su ejemplo, que se propag\u00f3 con una igual crueldad en toda la asamblea, inflamada tambi\u00e9n de probar sus pesares con numerosos sacrificios. En menos de dos horas, m\u00e1s de cuarenta animales fueron sacrificados en honor de Cathiji, y sus corazones suspendidos en sus lanzas acusaban con una feroz verdad al prejuzgado ind\u00edgena de este pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-LeCw1QQmLKY\/TVgEVc2W_WI\/AAAAAAAAF4M\/xMNCx-XphD4\/s400\/cathiji.1.jpg\" width=\"240\" height=\"165\" border=\"0\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: x-small;\">Imagen: Ventana Cultural de Lanco<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya hab\u00eda transcurrido bastante tiempo que duraba esta escena de horror y de matanza, cuando Puelpan me hizo acercarme al ata\u00fad y comenz\u00f3 a cantar los halagos a los m\u00e9ritos de Cathiji, sus virtudes nobles, expresando la felicidad que sent\u00eda de verme en medio de ellos. Su lenguaje, en principio suave y afectuoso, se volvi\u00f3 cada vez m\u00e1s grave y serio, y, acab\u00f3 por tomar ese entusiasmo que el consumo excesivo de la bebida, pon\u00eda si no peligroso, al menos inoportuno y fatigoso. Es entonces que, present\u00e1ndome uno de los dos corderos que manten\u00eda atados a una cuerda, dijo con un tono imperioso, que le arrancara el coraz\u00f3n para ofrecer la sangre a su padre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de mi voluntad bien calculada de someterme a todas las exigencias de estos ind\u00edgenas, yo no pod\u00eda defenderme con un gesto de repugnancia y, sin explicar el motivo de mi desconcierto, pretend\u00ed hacerle comprender mi incapacidad, mi falta de experiencia y el temor de no poder conseguirlo. Esta excusa muy natural, tuvo muy poco \u00e9xito. Hizo venir uno de sus mocetones y lo encarg\u00f3 de esta operaci\u00f3n sin duda penosa, pero sus supersticiones y sus costumbres salvajes se volv\u00edan naturales y agradables: por eso en menos de dos minutos ten\u00eda en mi mano este \u00f3rgano todav\u00eda caliente y palpitante. El cacique ten\u00eda tambi\u00e9n el suyo, y, colocados delante del cad\u00e1ver que nos separaba a uno del otro, empezamos a intercambiar, con la ayuda de mi int\u00e9rprete, una serie de di\u00e1logos cortos de aflicci\u00f3n que ven\u00edan a animar los numerosos brindis que acompa\u00f1an estos tipos de ceremonias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tristes, y sin embargo agitados, derram\u00e1bamos sobre el cad\u00e1ver la sangre de nuestras v\u00edctimas, entonces, se ve en la distancia una gran nube de polvo que nos anunci\u00f3 la llegada de alguna tribu. Era el cacique de Allipen con gulmenes, conas o soldados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos apresuramos a acudir de inmediato a su encuentro, y aunque fueron detenidos a poca distancia a escucharse unos a otros los elogios de bienvenida, los conas desmontaron y se acercaron a la tumba, danzando, empu\u00f1ando sus lanzas con terribles aullidos. Sobre la tumba se hab\u00edan colocado r\u00e1pidamente una gran cantidad de c\u00e1ntaros llenos de bebida, de las cuales se apoderaron los conas, y despu\u00e9s de haberlas llevado cerca de sus caballos y de una nueva ceremonia militar, en seguida bebieron la bebida y llevaron los c\u00e1ntaros de vuelta a donde los hab\u00edan sacado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tribu no hab\u00eda terminado todav\u00eda las carreras de costumbre, cuando una segunda tribu, despu\u00e9s una tercera, compuestas cada una de m\u00e1s de cincuenta personas, se presentaron en esta reuni\u00f3n, singularmente agitada por el gran n\u00famero de llegadas. Puelpan pronto expres\u00f3 que el recinto no era lo suficientemente grande para contener tanta gente y pensando que un llano vecino ser\u00eda mucho m\u00e1s conveniente, se decidi\u00f3 a hacer llevar las canoas. Fueron los gulmenes m\u00e1s respetables por su posici\u00f3n, que se encargaron de esta pesada carga. Por deferencia a mi anfitri\u00f3n, yo mismo, no pude evitar asociarme generosamente a sus esfuerzos, mientras, otros gulmenes y conas, en n\u00famero de m\u00e1s de mil quinientos, segu\u00edan a caballo el cortejo dando gritos que se iban a confundir con las lamentaciones de una tropa de mujeres encargadas de llorar. Pronto llegamos a una hermosa llanura en el medio de la cual se deposit\u00f3 el monumento funerario de esta celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca se ha dibujado el paisaje con m\u00e1s lujo y m\u00e1s efecto: en la parte baja se ve\u00eda un espl\u00e9ndido lago, bordeado de \u00e1rboles extremadamente tupidos y sembrado de islas, cubiertas de vegetaci\u00f3n tropical, y a continuaci\u00f3n la inmensa cordillera con rocas muy accidentadas, superadas por cumbres m\u00e1s o menos agudas y cubiertas con sus abrigos de invierno. El volc\u00e1n Villarrica dominaba todas estas cumbres, como un gigante en medio de pigmeos, y fortalec\u00eda el cuadro con los espesos humos que sal\u00edan constantemente de su cr\u00e1ter. Pero lo que lo animaba todav\u00eda m\u00e1s, era esta singular variedad de divertimentos al cual se entregaba por mucho tiempo la poblaci\u00f3n entera, tomando bebida. Montados siempre sobre sus briosos caballos, se dejaban dominar en la adicci\u00f3n, los unos ocupados en declamar con una inspiraci\u00f3n cada vez mayor, los otros en hacer ejecutar bailes vuelcos y saltos con sus caballos admirablemente bien adiestrados; acciones que tienen tanto encanto sobre el esp\u00edritu de estos naturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hacia las cinco, la ceremonia se termin\u00f3 con grandes carreras hechas en honor del difunto, y en las cuales participaron todos los ind\u00edgenas, sin distinci\u00f3n de edad, de clase, ni de condici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al d\u00eda siguiente, como de costumbre, almorzamos con el cacique, y luego fuimos al Curu-cahu\u00edn ([10]) o lugar de reuni\u00f3n. Casi todos los invitados ya estaban all\u00ed, ocupados en sacrificar animales dom\u00e9sticos en honor del muerto, o para continuar este tipo de volteos, extraordinariamente apreciados entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de cincuenta mujeres sentadas por el suelo y en torno a la tumba, originaron grandes gemidos a nuestra llegada, y los continuaron hasta despu\u00e9s de haber terminado nuestras seis carreras de rigor. Desde la v\u00edspera, el n\u00famero de ind\u00edgenas hab\u00eda aumentado considerablemente, y de vez en cuando, llegaban otros grupos que ven\u00edan a imprimir un nuevo movimiento a esta ruidosa ceremonia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de algunos brindis expresados en honor del difunto, me fui a sentar sobre un banco donde la vista se extend\u00eda sobre toda esta escena de duelo. De pronto los caciques me vinieron a buscar, los unos para darme simples testimonios de estima y amistad, los otros a entregar algunos regalos, que consistieron en fruta, carne cocida, y mucha bebida del pa\u00eds que tanto apetecen, uno de ellos me present\u00f3 incluso una ternera joven para ser sacrificada. Aunque un poco m\u00e1s acostumbrado a estas sanguinarias ceremonias, mi repugnancia era siempre la misma, y fue con igual ansiedad que me acerqu\u00e9 por segunda vez a la canoa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mirada de mis ind\u00edgenas no era ni menos grave ni menos animada que la de Liguenpan, y su declamaci\u00f3n noble y apasionada proporcionaba una fuerza muy particular a su salvaje elocuencia, y daba a sus palabras de amistad un esp\u00edritu de convicci\u00f3n que me hubiera conducido f\u00e1cilmente si yo no hubiera sido detenido por antecedentes contrarios. Mi int\u00e9rprete, situado junto a m\u00ed, respond\u00eda con extraordinaria locuacidad a los elogios que me prodigaba mi orador pol\u00edtico. Pero su voz se ahog\u00f3 pronto por las terribles hurras de una tropa de reci\u00e9n llegados, que vinieron bailar a nuestro alrededor y de la tumba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este momento no pude evitar hacer reflexiones bien tristes sobre todo lo que me rodeaba: los gritos, o m\u00e1s bien el grito de estos bailarines a la figura horrorosamente pintada y escondida en parte por su larga y espesa cabellera, a la vista de tanta sangre derramada en las canoas, y todos los corazones ensartados en las lanzas, los clamores m\u00e1s o menos continuos de las lloronas, los brazos y a veces la cara ensangrentada de todos estos ind\u00edgenas arrebatados de bebida, el berrido terrible de las v\u00edctimas que nunca dejaron de sacrificarse, por fin el cuadro de esta ceremonia que ca\u00eda hasta el cinismo de la org\u00eda. Todo aquello hab\u00eda afectado mi imaginaci\u00f3n de temor y de horror, y me hac\u00eda contemplar con una sorda inquietud un espect\u00e1culo donde la embriaguez podr\u00eda hacer que los protagonistas olvidaran su hermosa virtud hospitalaria, y recordarles este odio instintivo que tienen contra los blancos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los dem\u00e1s d\u00edas se utilizaron en otras diversiones, que ellos en su entusiasmo, sab\u00edan variar al infinito, pero, en general, eran los ejercicios a caballo que de preferencia les preocupaban. Se entregan con todo el entusiasmo de una pasi\u00f3n sin l\u00edmites, a veces en peque\u00f1os grupos, a veces en masa, y luego simulando ataques, batallas, y ejecutando con ardor guerrero las evoluciones m\u00e1s extra\u00f1as y dif\u00edciles. Es as\u00ed como, en un retiro simulado, he visto a todos estos sorprendentes jinetes, a\u00fan en el entusiasmo de su carrera, inclinarse de manera casi instant\u00e1nea bajo el vientre de sus caballos, y no presentar m\u00e1s que una peque\u00f1a parte de una pierna sobre su silla de montar. Otras veces, ellos salvaban saltando grandes y profundos fosos, o paredes lo suficientemente anchas y elevadas, y en este sentido eran pruebas de fuerza y t\u00e9cnica, m\u00e1s extraordinarias todav\u00eda, que, bajo la influencia de su bebida tomada en exceso, no pod\u00edan actuar ni con prudencia ni con juicio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de estos ejercicios, que se repet\u00edan con bastante frecuencia, todos estos ind\u00edgenas ven\u00edan para reunirse alrededor de la tumba, y recomenzaban sus \u201ccuyuntucuns\u201d con su vehemencia acostumbrada, cantando y bebiendo copiosamente de estos grandes c\u00e1ntaros de pulco que sus esposas o hijas, siempre al lado de ellos nunca dejaron de verterlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hac\u00eda ya doce d\u00edas que el Curu-Cahuin duraba con todos los caprichos de una esbozada civilizaci\u00f3n, cuando uno se decidi\u00f3 a ir a enterrar el cad\u00e1ver. Fueron otra vez los caciques y gulmenes m\u00e1s distinguidos que fueron cargados y honrados con este deber, y en su marcha orgullosa y arrogante, fueron seguidos por toda la muchedumbre, al ruido de sus trutrucas y otros instrumentos m\u00e1s o menos discordantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Situado en la altura de una colina, yo contemplaba con inquieta curiosidad esta escena de alegr\u00eda y melancol\u00eda, cuando un cacique vino buscarme para participar en esta procesi\u00f3n, que el ardor de los caballos, el desorden de las filas y la embriaguez de los conas no dejaban sin peligros. No pod\u00eda escapar de esta invitaci\u00f3n, y pronto me encontr\u00e9 confundido en el revoltijo en medio de todos estos ind\u00edgenas tan extra\u00f1amente vestidos y tan fuertemente agitados a consecuencia de tantos ejercicios y tantas bebidas. Su mirada severa e imprimida de esta audacia salvaje, resultado de una vida ruda y turbulenta, daban a su fisonom\u00eda una expresi\u00f3n de pavor que ven\u00edan para aumentar sus gritos l\u00fagubres y casi continuos. Al llegar al eltun o cementerio, colocamos la canoa en medio de un gran c\u00edrculo circunscrito por la muchedumbre, los padres del difunto se bajaron de sus caballos, y vinieron para tomar sitio cerca de la canoa, que pronto fue rodeada por tres \u201cduguls\u201d ([11]) o adivinos cubiertos con grandes mantas rojas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento, toda esta entusiasta poblaci\u00f3n estaba bajo el imperio m\u00e1s serio, mirando con un recogimiento casi religioso la tumba de Cathiji, qui\u00e9n iba a desaparecer para siempre bajo un mont\u00f3n de tierra. Este recogimiento, en medio del silencio m\u00e1s profundo y en un pueblo tan salvaje, ten\u00eda algo de conmovedor y de misterioso, parec\u00eda sugerir un movimiento del alma hacia el pensamiento religioso, y contradec\u00eda sorprendentemente la especie de indiferencia que hab\u00edan se\u00f1alado, en este sentido, durante toda la ceremonia de Curu-cahu\u00edn. Los adivinos murmuraron en voz baja las palabras sin duda m\u00e1gicas, despu\u00e9s entonaron un canto cadencioso de dolor que ellos se dirig\u00edan mutuamente, por lo que dio lugar a una verdadera trilog\u00eda, singularmente animada por la exaltaci\u00f3n de sus gestos y la vehemencia de sus discursos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una \u00faltima v\u00edctima fue sacrificada sobre la tumba, y despu\u00e9s de haber depositado su coraz\u00f3n, carnes cocidas y algunos c\u00e1ntaros de bebida, la cubrimos de una gran canoa, y cada uno de ellos lleg\u00f3 a lanzar una peque\u00f1a cantidad de tierra para formar un t\u00famulo en casi todo similar a los que los antiguos realizaban sobre sus sepulcros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal fue esta ceremonia de duelo y de llantos, y que el esp\u00edritu salvaje de los araucanos y su convicci\u00f3n para el principio de una estancia m\u00e1s feliz, han convertido en diversiones d\u00e1ndole el car\u00e1cter de una gran celebraci\u00f3n, casi la \u00fanica que est\u00e1 concebida libremente entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">NOTAS<\/p>\n<p>Fotograf\u00eda 1:\u00a0Gay, Claudio, 1800-1873. Entierro del cacique Cathiji en Guanegue, mayo 1835. Atlas de la historia f\u00edsica y pol\u00edtica de Chile \/ por Claudio Gay. Par\u00eds : En la Impr. de E. Thunot, 1854. 2 v. Biblioteca Nacional de Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fotograf\u00eda 2:\u00a0Detalle de la anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Guanegue, Huanchue: El rio Huanchue nace en el lago Calafquen y desemboca en el lago Panguipulli. El autor de la traducci\u00f3n cree que el funeral se realiz\u00f3 en un \u00e1rea aleda\u00f1a al Lago Calafquen y no en el Lago Panguipulli. La hip\u00f3tesis se sustenta en las mismas palabras de Claudio Gay: \u201cespl\u00e9ndido lago\u2026 sembrado de islas\u201d, considerando que Calafqu\u00e9n, se caracteriza por sus 7 islas. Adem\u00e1s la vista del volc\u00e1n Villarrica que \u201cdominaba todas estas cumbres, como un gigante en medio de pigmeos, y animaba el cuadro por los espesos humos que sal\u00edan constantemente de su cr\u00e1ter\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Isaac Thompson y C\u00e1rdenas, Intendente de Valdivia (febrero 1835 &#8211; noviembre 1837).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Liguenpan, Liwenpan: Puma del amanecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Pentukun: Acto posterior al saludo en donde se pregunta acerca del estado de la persona, su familia, comunidad entre otros, es decir, en cada encuentro que se da entre las personas, existe un momento para preguntarse por su estado de salud. En este sentido el pentukun pasa a ser una autoevaluaci\u00f3n constante de las personas acerca de si mismos, de su familia y de su entorno. En Jaime Ibacache Burgos, Francisco Chureo, Sara McFall, Jos\u00e9 Quidel Lincoleo, documento \u201cPromoci\u00f3n de la Medicina y Terapias Ind\u00edgenas en la Atenci\u00f3n Primaria de Salud: El Caso de los Mapuche de Makewe\u2011Pelale de Chile\u201d, Washington, D.C. 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] Pwelpan: Puma cordillerano<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6] Claudio Gay, nos informa que, entre los Mapuche del siglo XIX, la chicha de manzana se llamaba manchana pulco; la de cebada, cag\u00fcella pulco, la de pi\u00f1ones, chavid; y la de wigam, huingan pulco. Seg\u00fan este autor, pulco es el nombre gen\u00e9rico de todas las bebidas, desde el vino hasta la chicha (Gay 1998a [1838-1839]: 33).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Mapuche noble, rico, culto (Moesbash)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Wampo, \u00abcanoa\u00bb, pero tambi\u00e9n \u00abata\u00fad\u00bb. Antiguamente los mapuche enterraban a sus muertos en una canoa, ya que pensaban que el pa\u00eds de los muertos se situaba al otro lado de las aguas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Cuyuntucun: Asi llaman al estilo sublime y cadente de que usan los oradores en todas sus juntas, ya se trate de paz, ya de guerra, ya de regocijos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] El curucahu\u00edn es la junta o ceremonia. Curu: negro, oscuro \u2013 Cawi\u00f1: fiesta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] Dunguls, dunguve: adivino mapuche.\u00a0Un autor del siglo XVIII noticia que en las indagaciones de robos, p\u00e9rdidas o fuga de la mujer, se presentaba al dunguve el interesado y, pag\u00e1ndole anticipadamente, lo impon\u00eda de las circunstancias del hecho (Tom\u00e1s Guevara, El pueblo mapuche).<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fuente: <a href=\"http:\/\/culturalanco.blogspot.com\/2011\/02\/entierro-del-cacique-cathiji.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Ventana Cultural de Lanco (09.02.2011)<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>PRESENTACI\u00d3N El texto presentado a continuaci\u00f3n es una traducci\u00f3n libre del original en franc\u00e9s, publicado en el \u201cBulletin de la Soci\u00e9t\u00e9 de G\u00e9ographie\u201d, cuyo autor <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/2012\/02\/27\/ventana-cultural-de-lanco-entierro-del-cacique-cathiji-en-panguipulli-1835\/\" title=\"Ventana Cultural de Lanco: Entierro del cacique Cathiji en Panguipulli &#8211; 1835\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-1087","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-archivo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1087"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1087\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2034,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1087\/revisions\/2034"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.futawillimapu.org\/archivo\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}